El software ha muerto. Larga vida al software.

Últimamente leo bastante que el software está muerto.

Que con la IA cualquiera puede hacer un SaaS.

Y es verdad. Bueno, más o menos.

El software no está muerto.

Lo que está muriendo es que saber hacer software sea una ventaja competitiva.

Hace unos años, si querías montar un SaaS necesitabas saber programar, encontrar un socio técnico o dejarte 50.000€ desarrollándolo.

Ahora puedes abrir cualquier herramienta de IA y decirle: “hazme un CRM para peluquerías”.

Y antes de comer tienes algo que parece un CRM.

Igual tiene un agujero de seguridad por el que puede entrar hasta tu abuela, pero funcionar, funciona.

La barrera se ha movido

Antes la pregunta era: ¿Puedes construirlo?

Ahora es: Vale, campeón. Ya lo has construido. ¿Quién c%ño va a comprarlo?

Y aquí cambia bastante la película.

Hacer un CRM será cada vez más fácil.

Conseguir 300 clientes, entender sus problemas, generar confianza, venderles, atenderles y conseguir que no se den de baja seguirá siendo bastante difícil.

Por eso creo que tiene sentido meterse en sectores aburridos y poco digitalizados.

Yo lo he hecho con Edutalent, un software de RRHH para colegios.

Sexy de cojones.

Pero ahí hay procesos hechos con Excel, emails, papeles y el clásico: “Pregúntale a Marta, que ella sabe cómo funciona.”

El valor no está solo en programar un sistema de ausencias.

Está en entender cómo funciona un colegio, qué problemas tiene y cómo conseguir que cambie su forma de trabajar.

Eso no te lo hace Claude en una tarde.

Lo que sí lo va a tener complicado

El típico: “He creado una herramienta que resume PDFs por 19€ al mes.”

Mucha suerte.

Porque probablemente mañana haya otras 200 y pasado mañana esa funcionalidad venga incluida en ChatGPT, Gemini o la cafetera de Xiaomi.

La fórmula: feature → landing → Stripe → SaaS cada vez tendrá menos barrera de entrada.

Pero esto no significa que haya menos oportunidades de negocio.

Creo que significa justo lo contrario.

Una persona ahora puede hacer muchísimo más

Antes para determinados negocios necesitabas programador, diseñador, copywriter, alguien de automatizaciones y posiblemente un becario al que mandar todas las cosas que nadie sabía quién tenía que hacer.

Ahora una sola persona puede hacer una cantidad de trabajo bastante absurda.

Y aquí es donde me parecen especialmente interesantes los servicios productizados.

En lugar de montar una agencia de marketing donde cada cliente pide una cosa: “Te montamos un sistema para conseguir más reseñas en 7 días. 1.500€.”

Un resultado. Un precio. Un plazo.

Y por detrás utilizas IA para investigación, copy, automatizaciones, análisis y reporting.

No es exactamente software. Tampoco es exactamente una agencia.

Y probablemente puedas hacerlo con una o dos personas donde antes necesitabas cinco.

El software no ha muerto

De hecho, creo que tendremos más software que nunca.

Lo que está muriendo es la idea de que haber construido software significa haber creado algo valioso.

Construir será barato.

Entender problemas seguirá siendo difícil.

Vender seguirá siendo difícil.

Distribuir seguirá siendo difícil.

Y conseguir que alguien saque la tarjeta seguirá siendo difícil.

Por suerte.

Porque si la IA también consigue los clientes mientras me tomo el batido de proteínas, entonces sí que estamos jodidos.